Información a pacientes con problemas de colesterol

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en los países. Aunque los factores de riesgo son diversos, todos ellos tienen que ver con los malos hábitos.

El tabaco, el abuso en el consumo de grasas y alcohol y el sedentarismo contribuyen al incremento del nivel de colesterol en sangre, determinantes para desarrollar problemas coronarios. Acabar con este peligro es tan fácil como poner en práctica costumbres más saludables y una dieta equilibrada. Y es que gracias a una buena alimentación, podrás mantener a raya el colesterol y mejorar tu calidad de vida.

El colesterol de por sí no es malo. Más bien al contrario: es una grasa presente en el flujo sanguíneo, necesaria para funciones vitales del organismo: celulares, hormonales, neuronales, digestivas... Aunque el cuerpo puede sintetizarlo por sí mismo (por eso hay personas que genéticamente son más propensas a tener el colesterol alto), también podemos adquirirlo mediante la alimentación. Cuando hay demasiado, se pega a las paredes de los vasos sanguíneos atascando la circulación (arteriosclerosis).

"El problema del exceso de colesterol es que sube la tensión arterial. Cuando sobra colesterol, el cuerpo tiende a guardarlo y se queda atascado". Cuanto menos espacio tengan las venas y arterias, más dificultades tendrá la sangre de llegar a órganos vitales como cerebro, corazón o pulmones.
 Se trata de un riesgo, pero silencioso. Las complicaciones de salud suelen aparecer en edad madura, por eso es tan importante prevenir desde la niñez, suministrando a los pequeños una dieta variada y sana y animándoles a practicar ejercicio físico moderado. Lo mismo vale para los mayores: aún no es tarde para cuidarte. Toma nota de algunas pautas que pueden ayudarte a controlar el colesterol alto.

El poder de los antioxidantes

Las vitaminas A, C y E y los minerales zinc y selenio forman el selecto grupo de los antioxidantes. "Estas sustancias reducen o impiden la oxidación de las partículas grasas y su acumulación en los vasos. El consumo de los siguientes productos te proporcionará un aporte extra de antioxidantes:
 
Vitamina C: los cítricos, las espinacas y los pimientos.

Vitamina E: el aguacate, los vegetales de hoja verde y los frutos secos.

Vitamina A: la zanahoria, la calabaza, el pimiento rojo y el tomate. Todas las frutas y hortalizas que tengan color rojo o naranja.

Zinc: los frutos secos, las semillas de calabaza, los cereales, el pescado, el marisco y las legumbres.

Selenio: los cereales integrales, el pescado y el marisco.

Por último, el vino es un potente antioxidante con el que debemos contar, moderadamente, para controlar el colesterol. "El vino tiene antioxidantes que permiten relajar y bajar la tensión arterial. Sin embargo tiene alcohol: tiene una de cal y otra de arena. Es mejor no pasarse de un vasito en las comidas”